Antonio Farias Moreno

Antonio Farias Moreno          «Practicante«

 

Don Antonio Farias Moreno, hijo de una familia humilde de 11 hermanos, empezó a trabajar con el conocido médico Don José Ramírez a la edad de 12 años. Don José le cogió mucho cariño, y a su lado aprendió la profesión de Practicante (tanto ponía una inyección, hacía una cura, o sacaba una muela). Estaba en su casa más de 12 horas, al servicio de esta familia, casa en la que conoció a la que más tarde sería su esposa. Se prestaba para todo lo que fuera necesario, desde limpiar un piso, ir a los mandados, etc.,  más tarde le pagaría el carné de conducir para que fuese su chófer particular. Tanto es así que la única tarde que libraba, también la empleaba para trasladarlo a la misa de San José los domingos a la tarde.

De niño fue monaguillo en la parroquia de Santo Domingo y en la catedral y cuando el tiempo se lo permitía jugaba en la plaza de Santo Domingo con los que más tarde serian personajes famosos como Alfredo Kraus ó Jerónimo Saavedra.

Al enfermar la esposa del médico, también se hizo cargo de ella, así como más tarde cuidaría del propio médico que al fallecer lo tuvo en cuenta en su testamento (dejándole su propio coche y algún dinero).

Raro era el domicilio del barrio de San José en el que no entró el Practicante Farias (siempre con su jeringuilla súper esterilizada, ya que al ser usada para todos los enfermos, había que hervirla antes de cada uso y nunca se contagiaba nadie).

Todos los vecinos del barrio lo recuerdan con aprecio, especialmente los mayores, por su buen hacer, servicialidad y entrega.

Todos estos valores no pueden pasar desapercibidos por los vecinos de del Barrio de San José, que no quieren olvidar los gestos de generosidad de su persona hacia ellos.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Noviembre 2009)

Fuente: Marta Alemán Delgado

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