Ángel Cabrera Suárez

Ángel Cabrera Suárez       «Coruña el Zapatero«

 

Ángel Cabrera Suárez (mas conocido por «Coruña el Zapatero») nació en el Barrio de San José el 17 de Diciembre de 1932, en su juventud fue bueno en eso de copas, guitarras y timples, instrumentos en los que se defendía bastante bien por lo que estuvo en tres grupos folklóricos (Barranquillo Don Zoilo, San Roque y San José).  Su profesión fue de albañil y debido a una afección cardiaca tuvo que cambiar de oficio, y como “de casta le viene al galgo” y todos sus hermanos habían pasado por la zapatería que inició su padre, el no iba a ser menos.

Esta zapatería empieza estando su padre Francisco Cabrera Coruña haciendo el servicio militar cuando alquila un cuarto frente a Mariquita la del “Pescao Salao”, pasando por allí sus hermanos Florencio, Alfonso, Juan, Ángel y también aunque poco tiempo Francisco Cabrera Suárez (Sacerdote).

Actualmente la zapatería se encuentra ubicada en el mismo Paseo de San José (Núm. 64) en una de las casas más antiguas del barrio, propiedad de Don José Pineda, el régimen de alquiler es el de “usted cuídeme la casa” y ya veremos. Comenta el amigo Ángel que el oficio en el barrio se pierde, los jóvenes no quieren aprenderlo y ya solo quedan Carmelo Coruña, Pepe Coruña (padre del “Bicho Malo”) y Rafael Coruña.

Si en Las Palmas de Gran Canaria habían zapaterías, el Barrio de San José era uno de los primeros ya que así de pronto que el amigo Ángel Cabrera se acuerde estaban: Rafael Coruña (frente a la tienda de Consuelito), Maestro Pepe Coruña (por la Peña, en la bajada del Molino), Maestro Chano Coruña (frente a Estanislao), Juan Melián (más arriba del tío Chano), Carmelo Coruña (en la trasera de Estanislao), Manolito “El Gato”, “Gofito Conejo”, Paquito (frente al Bar de Tino), El Zapatilla (frente a Juan Domínguez), Juan “El Cubano” (frente a los Correa), Maestro Rafael “El Cojo”, Maestro Miguel (en la calle Estufa), Manuel Bermúdez (padre e hijo), etc., etc.

Habían dos tipos de zapateros, el zapatero (era el que confeccionaba verdaderamente el zapato, desde tomar medidas, preparar la horma, cortar el cuero para la suela, la puntera el tacón, etc., en aquella época se tardaba en confeccionar un par de zapatos tres días y medio) y el zapatero “remendón” (que era el que no llegó a ser zapatero y su dedicación exclusiva eran los remiendos, dientes de perro, poner tapas, tacones y punteras).

¡ Los Lunes ni los zapateros trabajan !

Nos define Ángel Cabrera Suárez esta frase así:

Hace 30 o 40 años eran pocas las personas que tenían más de un par de zapatos, y la jornada laboral era de lunes a sábado por lo que no podían deshacerse de sus zapatos sino los domingos, que era el día que se los llevaba al zapatero para que se los compusiera si había tenido alguna rotura, por lo cual el zapatero también trabajaba los domingos y como había que descansar un día optaron por que fuera el lunes, aprovechando el día de descanso para ir de compras y reponer el material consumido la semana anterior.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Febrero 2010)

Fuente: Ramón Ramírez Suárez – Ángel Cabrera Suárez

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