Colegio San José

Don Andrés Ramos         “MAESTRO NACIONAL

Andrés-Ramos-_-300Por el que fue mi maestro al cual le estaré eternamente agradecido Don Andrés Santana Suárez, conocido popularmente como “Don Andrés Ramos” inculcó a niños y niñas, hombres y mujeres de nuestro barrio la cultura como uno de los pilares de la sociedad y lo consiguió con creces.

Nació en el populoso Barrio de San José el sábado 7 de diciembre de 1901, era hombre de izquierdas como ideas políticas, y por ello sufrió algún que otro contratiempo por la represión en aquella época de la dictadura. Su labor docente comenzó mientras cumplía el servicio militar (de obligado cumplimiento) y estrenando su flamante carrera de Magisterio a sus compañeros soldados del acuartelamiento.

Le asignan como primera labor docente a nivel estatal en el municipio de Telde, en la Escuela Nacional de Niños del Tabaibal, año 1926. Más tarde impartiría clases en la Escuela Nacional de Sardina del Sur, y es ahí donde es distinguido por la Junta Local de ese distrito con el “Premio a la labor Docente”.

El populoso Barrio de San José allá por el año 1930, se encuentra con un nuevo y privado centro de estudios llamado “Colegio de San José” y cuyo maestro iba a ser Don Andrés Ramos. Pasaron por el “Colegio de Don Andrés” (como se conocía en muchas zonas y barrios de Las Palmas) muchísimos niños y niñas, no solo de nuestro barrio sino de otros lugares, así como muchos adultos que iban en horario nocturno debido a sus labores profesionales. El tiempo iba dando sus frutos y de aquella chiquillería que con tanto ahínco y tesón educó, llegaron a graduarse en estudios medios y superiores, formación profesional, empleados de empresas de prestigio nacional e internacional, etc., en definitiva nos preparaba a conciencia como si de un padre se tratara, hoy miro un poco a mi alrededor y me encuentro que aquellos chiquillos y chiquillas de la época tienen sus carreras, oficios de todo tipo, otros dedicados al comercio, etc., gracias a aquella rectitud que siempre vimos en él.

Personalmente puedo asegurar con muchísimo conocimiento de causa ya que fui alumno suyo desde finales de los años cincuenta y principio de los sesenta, que era una persona entrañable en nuestro barrio por su forma recta y severa en su trabajo para con los alumnos, mostraba muchísimo interés en la no asistencia a clase, quería conocer el motivo y si éste era económico (75 ptas. mensuales), el problema estaba resuelto (muchos asistían a clase sin pagar), pero si eran aquellas cosas de chiquillos (fugona, jugar en la plazoleta con una pelota de trapo o en las fincas, ir a las tenerías o a los estanques a bañarse, etc.) la cosa se complicaba, empezaba por acariciarte con el “perico” (tableta de madera de unos 60x4x1 cm.), algún que otro “bofetón” (te dejaba el anillo grabado en la cara), y las penas, “penado hasta las ocho” (estudiando en la planta baja), penado a escribir 100, 200, 300 … veces la palabra o frase del hecho.

Andrés-Ramos-y-alumnos

He de confesar que nos enseñó muchas cosas que luego no vimos o fue de pasada en el bachillerato, como fue la “Historia de Canarias” de la cual todavía conservo aquellas libretas, contaba en esa época 10 años y como loco por aprobar el examen de ingreso y poder estudiar el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media “Pérez Galdós”.

Muy pocos fueron los niños del “Colegio Don Andrés” que no lograron el ingreso porque nos había preparado con una sólida base de estudios primarios, como anécdota, en el examen de ingreso me dieron 9 puntos como nota y loco de alegría antes de ir a mi casa a enseñarles el resultado a mis padres, pasé por el “Colegio de Don Andrés” que al ver la nota obtenida me dijo: Por qué no se presentó a mejorar nota ?, y acto seguido poniéndome la mano en el hombro: “Amigo, por las mañanas al Instituto y por las tardes a repasar al Colegio San José”, curiosamente me ayudó mucho en los 6 años que estuve en el “Pérez Galdós” (bachiller elemental y superior), siempre que tenía alguna duda allí estaba “Don Andrés” que la resolvía al instante. Creo que aquella persona tan recta y severa era consciente de las debilidades económicas de los vecinos del barrio, y aquella semilla que el había plantado tenía que seguir regándola y sin cobrar, como así fue. 

En el año 1971, el populoso Barrio de San José le rindió un homenaje, y éstas fueron algunas de las palabras que, como agradecimiento, pronunció el maestro:

“Nunca pensé merecer tal homenaje, pues no creo haber hecho mérito para tanto, pues si he trabajado con todas mis fuerzas y con todo el interés que mi capacidad me ha dado, para eso me pagáis. Ese sacrificio que ustedes, padres de mis alumnos, hacéis para pagarme la mensualidad, también hay que pagarlo, ¿con qué? Con mi trabajo y sacrificio para educar a vuestros hijos y que esa educación que reciben dé el fruto deseado cuando ellos sean mayores”

Falleció a la edad de 89 años el día 13 de octubre de 1990 (q.e.p.d.).

Hoy rondando los 60 años y donde quiera esté “Don Andrés” gracias, gracias, mil gracias … por aquellos pericazos, bofetones, tirones de orejas y penas, hemos logrado aprender a desenvolvernos social y profesionalmente.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez  –  (Julio 2011).

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