Domingo Santana Lorenzo

Domingo Santana Lorenzo

 

Domingo Santana Lorenzo nació un 18 de Enero de 1937 en el barrio de San José, en la calle Corbeta 12, (en las inmediaciones de la Iglesia).

Gran maestro y entusiasta de los botes de regatas y sus velas, trabajador incansable, ya desde los 11 años trabajaba en las plataneras, aquí, en esta misma Vega de San José; luego de vender leche y atender cabras, se embarcó a los 14 años en la balandra “Gracilote” que patroneaba Bernardo “El Cojo”. Iban a la Costa; a Cabo blanco y al banco Sahariano, a la zafra del “Cherne y la Sama»”. Luego se embarcó en el “Marino”, un balandro de tres toques y mayor. Su dueño era don José “El pellagofio” (Maestro escuela). Más tarde en la “Santa Rita”, con el patrón Nicolás “El Chicharro” el armador era “Mastro Camilo”. Estuvo navegando por Cabo Blanco en el balandro “Emi”, de tres marineros; también a la zafra del “Cherne y la Sama”. Fue “La Pava” otro velero, que perteneció a Maríquita Herrera, cuya lonja estaba en el barrio de San José; el último, por así decirlo, donde navegó a vela…

En 1966 se embarca en el mercante “Yebala”; como engrasador del mismo. Ya por aquel entonces tenía 20 años, y los barcos de vela se terminaron por esa época; siendo sustituidos por los de motor. Su último trabajo fue de “guardián de bienes” (portero) del colegio público Castilla, situado éste en esta localidad y actualmente jubilado de su actividad laboral.

Domingo tira de su cachimba y otea desde la verja de su casa el paso de los botes. Son el “Porteño” y el “Morales” que cansinamente pasan ante sus ojos azules, que tantas mares y cielos han visto…

Aprendió hacer las  “velas de lonas” de la mano de Nicolás “El chicharro”, en la “Santa Rita”.

“El Portugués” cortaba velas allá entre la plaza del Puerto y el Castillo de La Luz; él cortaba velas de lonas para todos los veleros. Allí aprendió todo obre las velas. Sin embargo una vela la corta “por la brusca” cualquiera. Pero yo tengo un truco para hacerlas y esto consiste en:

¡Colocar un palo y una palanca tendidos en el suelo; luego que se ha simulado una embarcación, pues se coge un hilo y se amarra a la punta de la palanca, y luego se amarra otro hilo al otro extremo, que es donde va la amura. Los dos hilos se estiran y resulta así la escota de la vela. Así que con este sistema se sabe cómo queremos la vela!

Los botes “Porteño” y “Morales” a partir de 1962 cambiaron las medidas de palo y vela, como el “Juan Rejón”, construido por Juan del Pino en 1963 con doce cincuenta de palanca y diez metros de palo. El corte de la vela como tal, lo aprendió de Don Federico Lacosta (q.e.p..d.) Este hombre preparó el bote “Unelco” cuando lo patroneaba Luis Martínez.

¡Las velas tienen su truquito, sí señor, y unos van aprendiendo de otros, yo creo que las velas actuales tienen demasiado descuento; deben llevar entre 45 y 60 centímetros, y los botes deberían llevar cuanto más doce metros cincuenta de vela, como el “Muelle Grande” o el “Porteño”, de 1963-66!

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Agosto 2009)

Fuente: Armando Mentado

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