Francisco Pérez Castro

Francisco Pérez Castro        «Paquito el guardia«

 

Francisco Pérez Castro nació en la calle Corona núm. 19 del barrio de “San José” de Las Palmas de Gran Canaria un domingo 04 de mayo de 1919; cariñosamente conocido por sus vecinos como “Paquito el guardia”.

¡ El guardia del «salacot» resplandeciente !

Francisco Pérez Castro comenzó su carrera como policía en 1948 y ejerció la profesión durante 36 años, la mayor parte de ese tiempo ejerciendo como guardia de tráfico, entre las cualidades que le caracterizaban estaba la pulcritud. «Siempre iba con el uniforme impecable, con su sahariana y su salacot resplandecientes».

Como director del tráfico se le pudo ver, especialmente, en calles como Triana, los cruces de Bravo Murillo, en la plaza de Santa Ana… Fue precisamente en Vegueta, en el casco histórico de la ciudad, donde se le tomó una fotografía que luego pasó a formar parte de una postal de promoción turística de la capital que dio la vuelta al mundo, en tres idiomas distintos, en los años 60.

«Cuando me vi en la imagen me sorprendió bastante», confiesa el ex-policía. Una curiosidad para la historia !!!

Dado que una de las zonas que más frecuentaba dirigiendo el tráfico era la plaza de Santa Ana, entabló amistad con el que entonces era campanero de la catedral, conocido popularmente como Carmelo “El Cabezudo”, con quien también vivió numerosas anécdotas.

Su entrada en el cuerpo fue a través de oposición, aunque puntualiza que decidió hacerse policía «porque no me iba muy bien donde estaba trabajando», en el Gabinete Literario como responsable de los billares. Sin tan siquiera saber leer ni escribir, fue el número uno de una promoción en la que se presentó un centenar más de compañeros.

Antes, Pérez estuvo siete años en el Ejército, e incluso participó en la Guerra Civil, donde estuvo, durante mucho tiempo, en distintos frentes, «en algunos de los más conflictivos», concreta. De su experiencia en la contienda, recuerda especialmente que se alimentaba, casi siempre, únicamente a base de pan y sardinas de lata.

Estuvo en tráfico unos 25 años. Luego, lo destinaron al interior del Mercado de Las Palmas, más tarde al de Escaleritas y luego al del Puerto. Finalmente estuvo en las oficinas de la Policía Municipal, en objetos perdidos.

Cuestionado acerca de su mejor momento como policía, asegura que fue cuando le regalaron 5.000 pesetas, pues entonces se premiaba a los agentes que tenían mejor comportamiento. «Mientras los demás estaban de baja cada dos por tres, yo nunca me puse malo; todos se ponían de baja menos yo», apunta.

«Nunca he tenido dolor de cabeza, no sé lo que es eso»

En lo que a los momentos más complicados en su profesión se refiere, rememora que se daban «cuando había borrachos que teníamos que sacarlos de los bares para trasladarlos hasta el cuartelillo, porque no se marchaban para sus casa y seguían allí molestando».
Se levantaba todos los días a las cinco y media de la mañana, nunca llegó tarde y tampoco recuerda que jamás dejase de ir a trabajar, lloviera o tronase. Siempre ha sido una persona muy honesta consigo mismo.

 

(El «SALACOT» es un sombrero, tipo casco, en forma de medio elipsoide o de casquete esférico, que cubre la mayor parte del cráneo y la nuca. Suele ir ceñido a la cabeza por un aro distante de los bordes para dejar circular el aire; está fabricado con tejido de tiras de caña o de otro material natural)

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Agosto 2014)

Fuente: La Provincia

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