La Muralla Sur

La Muralla Sur

Don Pedro Agustín del Castillo y León Alférez Mayor y Regidor perpetuo de la Isla de Gran Canaria” (Las Palmas de Gran Canaria 1669 – 1741). Además de militar, fue político, literato, historiador, geógrafo y dibujante. De sus veintinueve mapas y planos relativos a la Gran Canaria, voy a referirme al materializado en el año 1686, relativo a la ciudad.

Hay quienes por desconocimiento o simple confusión, concreta los límites entre los barrios de Vegueta y de San José sin la debida precisión. Sin embargo, el mapa de la Ciudad de Las Palmas dibujado por nuestro distinguido personaje a finales del siglo XVII, viene a resolver cualquier tipo de diferencias surgidas al respecto.

La representación plasma el asentamiento intramuros, la franja costera, el barrio de Vegueta –lugar fundacional- a la izquierda, el de Triana a la derecha, comunicados entre sí por el puente sobre el Barranco de Guiniguada. Plano dibujado en perspectiva (de la época), destacando las Murallas Norte y Sur, las Fortificaciones, Conventos, Iglesias, Hospitales, Inquisición, Catedral y Audiencia Real.

Originariamente, tan sólo estas dos murallas protegían a la incipiente ciudad. La Muralla Norte arrancaba de un torreón con una pequeña plataforma para la posible artillería, bajaba desde la montaña de San Lázaro (al oeste) hasta el mar, por lo que se conoció como el Charco de los Abades. Configurada con un trazado igual a la actual calle de Bravo Murillo, poseía una gran portada de acceso a la altura del comienzo de lo que hoy es el Parque de San Telmo, rematada en un torreón que se denominó más tarde Reducto de Santa Ana.

La Muralla Sur se levantó por orden del Gobernador Melgarejo alrededor del año 1530, siendo reconstruida en 1565 por el Capitán General Alonso de Ávila y Guzmán. Esta muralla nacía, por una parte, donde en el presente se sitúa la Placetilla de los Reyes, en el barrio de Vegueta, pero que en principio era conocido como el Campo del Quemadero y también como la Cruz de la Horca, y por otra en las Portadillas de Los Reyes y de San José donde se iniciaban los tortuosos caminos de herradura que conducían al sur. Posteriormente, la construcción de aquella muralla llegó hasta la Montaña de Santo Domingo (al oeste).

Aquellas dos toscas murallas de apenas tres metros de altura y no mucho grosor, marcaron durante varios siglos los verdaderos lindes entre el barrio de San José y Vegueta y los límites urbanizados de la ciudad.

En el riguroso presente, los antedichos núcleos son áreas residenciales cuyo límite separador ya quedaba perfectamente perfilado hace 324 años por el trazado de la Muralla Sur que, como se puede observar nítidamente en el plano que ilustra este artículo, indica de forma concluyente el final del solariego barrio de Vegueta y, en consecuencia el comienzo del muy querido barrio de San José, emprendimiento urbano éste erigido más tarde.

 

Articulo: Carmelo Ramírez Pérez – (Febrero 2010).

Fuente: Documentación histórica.