Maestro “Celestino”

Maestro  “Celestino

 

De toda la vida, cuando había que hacer referencia a un sujeto que tenía fama de tacaño o algo que nada útil podía ofrecer, se sacó a colación una frase que aún perdura. Es de las que salta de generación en generación sin perder dimensión ni contenido. Se dijo y se dice “ Da menos aceite que una piedra”. Sin embargo, hoy podemos decir que en el Barrio de San José ha aparecido una piedra de gran tamaño, que si no dio aceite ha sido la admiración de todo el vecindario que no deja de afluir al número 12 de la calle Espino, casa donde vive el maestro mampostero Celestino Santana Olivares, para ver el contenido de la misma.

Un alma caritativa y bella, porque también en lo físico Dios le dio distinción y gracia, se trata de una señorita del barrio que tuvo la gentileza de llamarnos esta mañana por teléfono para ofrecernos la novedad.

Y al poco, éramos nosotros también de los que porfiábamos a la puerta de la casa de referencia para poder llegar hasta la piedra causante de tanta admiración en el populoso barrio de los “Pepes”.

Maestro Celestino, que es un isleñote cien por cien y que fue el primer sorprendido al descubrir el secreto que contenía la piedra, nos muestra el hallazgo. Originalmente, la piedra que es de material compacto y duro podría tener unos sesenta o más centímetros de diámetro. Para utilizarla en unos arreglillos que tiene que hacer en su casa, el maestro le hizo unas “caricias” con un marrón y la piedra quedó dividida en varias rodajas.

En el interior de la misma aparecieron substancias de origen orgánico perfectamente fosilizadas que posiblemente se encuentran en la misma desde los tiempos en que el mundo es mundo.

 

  • Una vecina, aludiendo a una piedra que fue encontrada en el pueblo de ella y que la gente le dio en decir tenía siluetada la imagen de la Virgen María, le decía otra:

    • Aquella sí que se salvó, pues guardó la piedra en su casa y cobrando a dos perras la entrada se hizo rica.

  • Otra vecina con la admiración reflejada en el rostro y un tanto perpleja añadió:

    • “Esto no debe ser cosa buena”,  ¿Por qué si es de lo más natural del mundo?

    • Lo que “usté” quiera pero ”pá” creencias esto son cosas del diablo, “usté”. 

 

Maestro Celestino y sus familiares tuvieron que hacer denodados esfuerzos para mantener a raya la invasión que se les había metido en la casa, y cuando nos marchábamos, nos dijeron que tenían la intención de llevar aquello al Museo Canario, pues, según él, en la docta casa hay gente que puede descifrar el “mensaje” de la piedra.    

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Marzo 2010)

Fuente: Martín Díaz