Manuel Díaz Sosa

Manuel Díaz Sosa       «Manolito Díaz«

Manuel Díaz SosaDon Manuel Díaz Sosa, nació en 1901, emigrando a Cuba con casi diez años, aunque en sus papeles figuraba catorce porque era la edad mínima para entrar en La Habana.

En la isla del Caribe trabajó en la “Carga blanca” en el puerto de su capital y en las oficinas de los Ferrys–Boats, tras una preparación comercial que sufragaron una pareja de asturianos sin hijos que se convirtieron en su segunda familia.

En 1921, tras presenciar un pequeño desfile de unos soldados españoles con la bandera y una pancarta en la que se leía ¡españoles, tu patria te necesita!, decide volver a España para cumplir con su deber militar. Ya en el ejército lo destinaron a Marruecos, y por meritos de guerra lo ascendieron a Sargento y le concedieron una medalla al “Valor Militar con Distintivo Rojo”.

Pero la vida militar no le atraía y volvió a la vida civil, en ese momento se enamora de su prima la Srta. Tomasita Sosa Falcón, que nunca quiso salir de la isla por lo que los sueños de volver a Cuba se acabaron.

Tras el matrimonio, Don Manuel Díaz Sosa quiere invertir los ahorros que había traído de la Isla Caribeña, y se decide por el barrio de San José, lleno de gente obrera, con oficios de toda clase y lleno de empuje y libertad. Se establece en él con un comercio en cuyo establecimiento se vendía de todo, desde una aguja hasta confituras inglesas. Delante mismo de la tienda estaba la parada del “Coche de hora” que hacía el trayecto de Las Palmas a Telde y Agüimes, por lo que muchísimos clientes hacían la compra en la tienda de “Manolito Díaz” y seguían su rumbo. Acabando su inversión en la construcción de dos edificios, uno en el margen derecho (Nº 114) y otro en el margen izquierdo (Nº 139) en dirección Sur.

Llega la cruel guerra civil, y fue acusado de izquierdista porque había sido vocal de la Cámara de Comercio por las izquierdas, en las elecciones de 1934. Las cosas acabaron con la “requisa de toda la mercancía almacenada en la tienda por necesidades del Gobierno”.

Durante un corto espacio de tiempo la tienda cerró sus puertas, pero de nuevo la ayuda vino de aquella segunda familia de asturianos que dejó en Cuba en 1921 y de la que nunca olvidó su agradecimiento. Pero la tienda no volvió a ser lo que era, solo era una tienda de víveres con poco más de lo racionado. Con su esfuerzo y el de su esposa que hicieron lo indecible por sacar a sus hijos adelante.

En 1951 falleció su esposa Dña. Tomasita Sosa Falcón, quedándose solo, con sus bienes hipotecados y siete hijos dependientes de Él.

El esfuerzo llegó al limite, no descansaba ni de día, ni casi de noche, siempre estaba haciendo algo, ya de comisionista o lo que fuera para salir adelante. El último de sus hijos terminó sus estudios en 1971, pero jamás quiso dejar su tienda, suponía para Él su independencia y su distracción, era el confidente de mucha gente que le contaba sus cositas, como si de un padre se tratara.

Sus siete hijos, todos con carreras universitarias sufragadas por Él exclusivamente, ejercen distintas profesiones liberales o del Estado. Todos ellos, y los vecinos del populoso Barrio de San José a los que de una forma u otra ayudó están orgullosos de Él.

Pero una mañana del 27 de Octubre de 1977, su enorme pero cansado corazón dejó de latir, dejándonos a todos “Manolito el de la Tienda” (q.e.p.d.)

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez – (Noviembre 2009).

Fuente: Carmen y Flory Díaz Sosa.

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