Manuel Marrero López

Manuel Marrero López       “Manolito Marrero

 

Nació un 17 de octubre de 1888 en el municipio de Telde, aunque desde muy corta edad su familia se traslada al barrio de San José, donde su padre trabajaba en la finca de los Sarmientos, situada en La Vega. Pronto empieza a romper sus primeros calzones agarrando junto a su hermano Francisco en los cercados de la finca, o en la plaza de la Iglesia. Adquirió, gracias a sus grandes dotes de observación, un conocimiento profundo de la lucha, que le permitió transmitir e inculcar su arte y esencia a muchas generaciones. Como luchador, defendió la pila del Sur y como hombre, se comprometió con las ideas republicanas.

Trabajaba junto con el también luchador de Vegueta José Suárez Morales “Pelota” en la Junta de Obras de los Puertos de la Luz y de Las Palmas. Conducía un Ford de cuatro cilindros que transportaba una cuba de agua, por lo que le apodaron de forma cariñosa” Manolito el de la regadera”.

Su casa, situada en el Paseo San José n° 103, junto a las Casas de Auxilio Social en un callejoncito donde estaban las casas de Juan Milán,  fue lugar de paso y encuentro de muchos luchadores.

Compartió terrero con Justo Mesa, Silvestre Angulo, Joaquín Rodríguez “Pollo de Uga”, etc., y siempre defendión el secreto del arte de la lucha: el agarre.

Siempre perteneció al bando Sur y luchó hasta los 39 años, defendiendo los colores del equipo de su barrio, San José.

Reconocido como hombre justo y bueno, fue requerido muchas veces, para formar parte del jurado y en varias ocasiones, participó como comisionado del bando Sur. Enraizado en el popular barrio y preocupado por mantener la tradición de la lucha, funda a finales de 1926 el Círculo Unión de San José, un equipo que junto a él afrontó los momentos aciagos del deporte canario y se sobrepuso a los diferentes avatares de la historia manteniendo viva en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria la tradición de la Lucha Canaria y el agarre de mano metida.

Su gran vocación, fue la de enseñar y transmitir el arte de la lucha entre los jóvenes del barrio de manera desinteresada, granjeándose con ello, la simpatía, el cariño y el respeto de la gente. Aunque hubo quien lleno de envidia y de rencor en el inicio de aquella cruzada fratricida, lo denunciara por su afiliación a la Unión Republicana. Fue detenido por la Guardia Civil el 30 de julio de 1936 acusado de delito político y suspendido de empleo y sueldo por orden de la Autoridad Militar de la Plaza, según oficio del 21 de agosto de 1936 y la decisión fue ratificada e18 de septiembre del mismo año. Durante toda una década, Manolito Marrero se vio privado del derecho más elemental que cualquier persona pueda poseer: el trabajo.

Vigilado y amenazado, aquel hombre bueno, extrovertido y amable, enfermó. Su mujer trabajaba de sol a sol, mientras Manolito, señalado por su condición de rojo, deambulaba de San José a la Plaza del Mercado en busca de cualquier trabajillo que le proporcionara algunas perrillas. Vivió en sus carnes la muerte de cinco hijos, que fallecían a los pocos meses de nacidos por falta de alimentos. Los luchadores del barrio no fueron ajenos a la situación y lo ayudaban en lo posible, entregándole, en ocasiones, el dinero que recaudaban del público y las pequeñas taquillas que se hacían. Durante ese período, compartió el trabajo de su hermano Francisco Marrero de manera ilícita en una funeraria de San José, situada en la calle Julián Romero Briones, haciendo de conductor en ciertas ocasiones. A pesar de estas desgracias personales, encontró en la lucha el  afecto, el cariño y el compañerismo que fuera del terrero se le negaba.

En 1945 su equipo pasó a llamarse Adargoma, presidido por Juanito Mujica. Manolito Marrero siguió con sus funciones de entrenar, coser la ropa, enseñar y mandar a los luchadores, pero mermado de sus facultades físicas debido a su dolencia cardiaca, deja de dirigir al equipo a inicios de 1947, cogiendo el relevo su amigo el veterano luchador del barrio Luis Suárez.

Manolito Marrero mantuvo viva la llama de la Lucha Canaria en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en la década de los treinta yen los primeros años de los cuarenta. El 30 de septiembre de 1945 su gran labor en pro de la lucha fue reconocida, recibiendo junto a Tomás Medina, presidente del Tumbador, una lucha homenaje en el que se enfrentaban Adargoma y Tumbador, en reconocimiento por ser los reorganizadores de la lucha en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. La muerte le sobrevino el 21 de mayo de 1955, a los 67 años, sin que la prensa se hiciera eco de la triste pérdida de aquel que mantuviera durante muchos años, la lucha en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y del que fuera, el auténtico artífice de la creación del CL. Adargoma. (q.e.p.d.).

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez  –  (Agosto 2009)

Fuente: San José el Adargoma y la Lucha Canaria – P.P.Q.  

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