Olegario Marrero Tadeo

Olegario Marrero Tadeo          “Poeta

 

Entre el Barranco de la Virgen y el Barranco de Madrelagua aparece a menudo envuelto en un “mar de nubes” una naturaleza verde llamada “Valleseco”, donde un domingo 6 de Marzo de 1949 nace Olegario Marrero Tadeo quién pasó allí sus primeros seis años de niñez, pero debido a las circunstancias de la época sus padres se trasladaron a Las Palmas, concretamente al populoso Barrio de San José, instalándose su familia justo frente a la famosa “Portadilla” icono del Barrio, correteando por aquellos callejones, barranqueras y fincas de aquella preciosa vega, y asistiendo diariamente al Colegio Público “Cervantes”. Hizo muchos amigos y conoció a personajes populares y entrañables de entonces, hasta que a la edad de veintitrés años y su pasión por la “poesía”, decide cambiar de aires sin olvidarse hasta hoy de recuerdos y vivencias de juventud en ese popular entorno de nuestra ciudad.

En 1970 comienza a publicar sus poemas en la prensa local y en la ya desaparecida revista “Sansofé”.

Fueron Saulo Torón Navarro, una de las máximas figuras del modernismo poético canario y Agustín Millares Sall otro poeta canario próximo a las corrientes de la llamada poesía social o poesía realista, quienes le animaron a seguir con su creatividad poética. Participando en diferentes Centros Culturales de su isla natal con múltiples recitales poéticos y en espacios radiofónicos, donde realizó el programa poético «La penúltima palabra».

En 1992 lee su poema dedicado al querido y añorado pregonero de nuestro barrio «Pepe Cañadulce», con motivo de la inauguración del monumento dedicado al mismo y ubicado en la rotonda del Paseo de San José con la calle Eufemiano Jurado (antiguo Callejón de la Horca).

En 1994 se publica su obra «Cantos Ancestrales» en la colección San Borondón del Museo Canario. En. 2004 la editorial Puentepalo presenta «Plural» (selección de su poesía escrita a lo largo de treinta años).

En 2007 la editorial Anroart reedita : «Cantos Ancestrales», en febrero del presente 2010 el periódico digital Canarias Semanal, publica «El jardín de los boliches», de próxima impresión gráfica.

 

Poemas y Cuartetas a su barrio de San José

 

CALLEJONES DE SAN JOSÉ – (1979)

Callejones de San José
que mueren en la pendiente sin verse ya hechos,
trincheras de la noche que quieren subir
a las oscuras laderas que guardan silencio.

Callejuelas de San José que habitan lo estrecho
del vivir de su gente madrugadora,
y los cantos que arrancan jirones de pechos
de un bohemio cualquiera oculto en la sombra.

Empedrados que estrellan su mirada al cielo
en el diciembre cubierto de nubes sombrías,
a la tenue luz de las bombillas más pobres
inquiero sus reflejos de anciana melancolía.

Callejones de San José, mustias palabras,
en la flor de un pasado que va para viejo,
leyendas y cuentos de cierto patrón
que fue del azul el mejor marinero.

Hoy quiero recordar tus encantos parranderos,
las discusiones alborotando el sueño en tus esquinas
y las jovencitas morenas admitiendo los requiebros,
en los furtivos garbeos de las noches sabatinas.

Callejón de San José que vas a morir
en la más humilde y destartalada puerta,
laberinto eres como mis tardes de ayer
descoloridas ya, por el tiempo y la ausencia.

EL PORTÓN – (1980)

He vuelto al viejo portón
donde un día compartí mi pan
y alguna quimera,
y lloré con el alma
por la fugaz alegría
al subir por la oscura
y desierta escalera.

Recobré del pasado
la oculta armonía,
la estrofa del tiempo
cantó primaveras,
y un humilde fervor
con la tarde se perdía
por los tristes callejones
que suben a las laderas.

_______________

Recuerda la máquina china
y el olor del alquitrán
y al guardia que va a doblar
con gran esfuerzo la esquina.

Borrachos de la Portadilla
que beben ron a granel
compadres de las esquinas
del Barrio de San José.

PEPE CAÑADULCE – (1984)

Ya llegan los papahuevos
bailando a la Portadilla
Cañadulce es el primero
gritando por la bocina.

El tambor a la cintura
de vez en cuando un redoble
¡cachimba! soltó el Rapadura,
¡hijo puta! le responde.

Se acerca con el guindilla
una jurria en pelotera
y el Parranda en una esquina
se duerme la borrachera.

Tiraron tres voladores
cerquita del torreón
y del fondo de un portón
salieron las maldiciones.

Ya se van pa’l Moñigal
el guindilla con la gente
los papahuevos detrás
y Pepe el bobo caliente.

 

Artículo: Carmelo Ramírez Pérez  –  (Agosto 2010)

Fuente: Olegario Marrero Tadeo  

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